Guitarra de 11 cuerdas
Este modelo de 11 cuerdas fue diseñado para facilitar la ejecución de obras antiguas escritas originalmente para laúd y tiorba pudiéndose afinar como ambos instrumentos. De este modo los guitarristas pueden abordar este repertorio en un instrumento más sonoro que los mencionados anteriormente y con su propia técnica.
Si bien desde Antonio de Torres (1817 – 1892) ya se habían realizado algunos trabajos en guitarras de 11 cuerdas, este no es un instrumento construido cotidianamente. De modo que los lauderos que realizan este tipo de trabajos se enfrentan a menudo a la búsqueda de caminos propios.
En el caso de Iván Rísquez, el construir una guitarra de 11 cuerdas para el guitarrista Alejandro Mora, cuyo proyecto se titula “El Son Veracruzano y la Música Barroca para Instrumentos de Cuerda Punteada”, lo hizo buscar su propio camino tomando en cuenta las necesidades y aportaciones del músico mencionado.
En este tipo de instrumentos se trata de una construcción asimétrica con las tres cuerdas más graves por fuera del diapasón ya que no serán pisadas y con un sistema de amarre al puente penetrando la tapa armónica para disminuir el “jalón” de las cuerdas y eliminar el riesgo de deformación de la tapa o desprendimiento del puente. Las barras del abanico armónico son más reforzadas y presentan otra distribución. El espesor de la tapa es mayor y a diferencia de una guitarra convencional de concierto, donde las maderas empleadas comúnmente para la tapa armónica son tanto el “abeto” (Picea abies) como el “Cedro Rojo del Pacífico” (Thuja plicata), es más recomendable la primera por su mayor resistencia.
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